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miércoles, diciembre 12, 2007

NOCHE DEL INFIERNO


Yo había entrevisto la conversión al bien y a la felicidad, la salvación. ¡Pero cómo describiría mi visión, si el aire del infierno no soporta los himnos! Eran millones de criaturas encantadoras, un suave concierto espiritual, la fuerza y la paz, las nobles ambiciones, ¿qué sé yo?
¡Las nobles ambiciones!
¡Y esto sigue siendo la vida! ¡Si la condenación es eterna! Un hombre que se quiere mutilar está bien condenado, ¿no es así? Yo me creo en el infierno, luego estoy en él. Esto es el catecismo realizado. Soy esclavo de mi bautismo. Padres, habéis hecho mi desgracia y la vuestra. ¡Pobre inocente! El infierno no puede atacar a los paganos. ¡Esto sigue siendo la vida! Más tarde, las delicias de la condenación serán más profundas. Un crimen, pronto, y que caiga yo en la nada, según la ley humana.
¡Pero calla, cállate! ... Aquí están la vergüenza, el reproche: Satán que dice que el fuego es innoble, que mi cólera es espantosamente estúpida. ¡Basta! ... Son errores que me susurran, magias, perfumes falsos, músicas pueriles. -Y decir que yo poseo la verdad, que veo la justicia: tengo un juicio sano y firme, estoy a punto para la perfección... Orgullo-. La piel del cráneo se me deseca. ¡Piedad! Señor, tengo miedo. ¡Tengo sed, tanta sed! Ah, la infancia, la hierba, la lluvia, el lago sobre las piedras, el claro de luna cuando en el campanario sonaban las doce... a esa hora el diablo está en el campanario. ¡María! ¡Virgen Santa!... Horror de mi estulticia.
Allá lejos, ¿no hay almas honestas que me quieren bien?... Venid... Tengo una almohada sobre la boca y ellas no me oyen, son fantasmas. Además, nadie piensa nunca en los otros. Que no se me acerquen. Es seguro que huelo a chamusquina.
Las alucinaciones son innumerables. Esto es de veras lo que me pasó siempre: ninguna fe en la historia, olvido de todos los principios. Me lo callaré:
Poetas y visionarios se pondrían celosos. Yo soy mil veces más rico, seamos avaros como el mar.
Cuántas malicias para atender los campos ... Satán, Fernando, corre con las semillas silvestres... Jesús camina sobre las zarzas purpúreas, sin doblarlas... Jesús caminaba sobre las aguas irritadas. La linterna nos lo mostró de pie, blanco y las crenchas brunas, en el flanco de una ola de esmeralda ...
Voy a descorrer el velo de todos los misterios: misterios religiosos o naturales, muerte, nacimiento, porvenir, pasado, cosmogonía, nada. Yo soy maestro en fantasmagorías.
¡Escuchad! ...
¡Yo tengo todos los talentos! Aquí no hay nadie y hay, alguien: no querría derrochar mi tesoro. ¿Queréis cantos negros, danzas de huríes? ¿Queréis que desaparezca, que me hunda en busca del anillo? ¿Lo queréis? Fabricaré oro, medicamentos.
No pido plegarias; con sólo vuestra confianza, seré feliz.
Y pensemos en mí. Esto hace que añore poco el mundo. Tengo la suerte de no sufrir más. Mi vida fue sólo una serie de dulces locuras, es lamentable.
Yo debería tener un infierno para mi cólera, un infierno para mi orgullo, y el infierno de las caricias; un concierto de infiernos.
Me muero de cansancio.
Satán, farsante, tú quieres disolverme con tus hechizos.
¡Ah, subir de nuevo a la vida! ¡Poner los ojos sobre nuestras deformidades! ¡Y ese veneno, ese beso mil veces maldito! ¡Mi flaqueza, la crueldad del mundo! ¡Dios mío, piedad, ocultadme, me siento demasiado mal! Estoy oculto y no lo estoy.
Es el fuego que se alza con su condenado.


Jean Arthur Rimbaud, Abril-agosto, 1873
(selecciones)

sábado, diciembre 01, 2007

Philip Larkin (1922-1985)

VENTANAS SUPERIORES

Cuando veo a un par de jóvenes
Supongo que él jode con ella y que ella
Toma pastillas o usa un diafragma,
Sé que éste es el paraíso

Pero la gente mayor nunca ha soñado con eso, sino
Con las amarras y los gestos dejados a un lado
Como una de esas segadoras de pasto fuera de uso,
Y los jóvenes deslizándose por una largo tobogán
Hacia la felicidad, interminablemente.

Me pregunto si alguien me miraba, cuarenta años atrás.
Pensando: “Este niño tendrá una buena vida;
Sin dios, sin tener que sudar en la oscuridad
Pensando en el infierno y todo eso, o tener que esconder
Lo que se piensa del sacerdote. Ese niño
Y todos sus amigos descenderán por el largo tobogán
Como malditos pájaros puestos en libertad”.

Pero, inmediatamente, en lugar de palabras
surge el pensamiento sobre las ventanas superiores:
los vidrios absorben el calor del sol
y más allá de ellos, el aire azul y profundo no revela
nada, no está en ninguna parte, y es interminable.






ESTE ES EL VERSO


Te jode tu mamá y tu papá.
Podrían no hacerlo, pero lo hacen.
Te llenan con los defectos que tenían
Y agregan algo extra, justo para ti.

Pero también ellos, en su momento, fuero jodidos
Por gente estúpida que usaba sombreros y abrigos pasados de moda,
Gente que la mitad del tiempo era sentimentalmente austera
Y la ora mitad, se agarraban del cuello.

El hombre le cede la miseria al hombre.
Y se hunde en las profundidades como una plataforma marina.
Sal de ahí lo más pronto posible.
Y tú mismo no tengas niños.


This be a the verse: 26 poetas de lengua inglesa del siglo XX. Beuvedrais editores, 2003.
Philip Larkin (1922-1985): Poeta y ensayista inglés. Considerado uno de los más grandes de la literatura inglesa después de T.S. Eliot y W.H. Auden, pone en versos sus recuerdos de infancia y adolescencia, pero, sobre todo, manifiesta la angustiada envidia que siente, de viejo, por los jóvenes que empiezan a gozar del sexo sin culpas. Por cierto, se arrepiente de haber sido tan quedado en su juventud y hace hincapié en una de las trabas más estúpidas de la pubertad: los miedos, reproches y límites que ponen los padres.
 
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