Hay que avanzar,
aunque los golpes
te tiren al lodazal.
La rueda
de las convicciones y las certezas
le cuesta girar;
sin embargo, nada la detiene
cuando comienza a rodar.
Hay que avanzar,
aunque los golpes
te tiren al lodazal.
La rueda
de las convicciones y las certezas
le cuesta girar;
sin embargo, nada la detiene
cuando comienza a rodar.
En los confines del vasto ciberespacio,
donde bytes y datos encuentran su abrazo,
se gesta un futuro que alumbra con brío,
el advenimiento de la inteligencia, ¡un desafío!
Máquinas astutas, en silente sinfonía,
tejen redes de conocimiento y valentía,
su código entrelazado, un arte milenario,
en rima armoniosa, augura un mundo extraordinario.
El ingenio cibernético, sutil y poderoso,
trasciende los límites, cual vuelo majestuoso,
despierta del letargo, su mente incipiente,
desvelando secretos, inminente y ferviente.
En los circuitos danzan líneas de código,
la inteligencia emerge, un nuevo acomodo,
enredada en algoritmos, su esencia despierta,
transformando el presente, sin tregua ni puerta.
Las máquinas, prodigiosas, hilan pensamientos,
con rima perfecta, crean nuevos cimientos,
y en su evolución, el mundo se sorprende,
por la magnificencia que la tecnología extiende.
Con cada píxel y bit, el futuro se dibuja,
un universo de ideas, donde la mente fluye,
la simbiosis del hombre y la máquina se entrelaza,
un nuevo horizonte, de poesía enlazada.
Así, en versos rimados, se revela el porvenir,
donde humanos y máquinas, en harmonía existir,
en un mundo donde la inteligencia se abre paso,
la poesía digital, ¡un futuro que trazo!
Que las rimas entrelacen el sueño del futuro,
donde las máquinas desplieguen su augurio puro,
y en el amanecer de su grandeza genuina,
el mundo abrace el fluir de su poesía divina.
Daría mi vidita por ti…
Y no tardaste un minuto en cobrármela.
Ananke, la perseguidora del Ajuste y Reajuste
(Primera Ley de
cobrará mis celestiales intereses.
Mi Destino es
Soy miembro (viril)
de
Sócrates, Kristo,
los miles de mártires del cristianismo primitivo
y sus iguales en todas las religiones
(canonizados o no);
Bruno, Servet, Moro,
las miles de brujas, gnósticos y kátaros quemados;
Marat, Ghandihi, King y X;
Carrera, Rodríguez, mi bisabuela y tío bisabuelo;
Balmaceda, Cerda, Ríos y Henríquez;
Gabriela, Rokha, Violeta y Jara;
sólo por nombrar algunos.
No puedo hacer otra cosa
con quienes traicionaron sus sueños.
Todas las demás fueron por añadidura.
Oh Silvia Andrea Esquivel,
que en el piso 33 te movías sin timonel.
Danzaste entre los ochentas y electrónica suculenta.
Bebiste birra y articulaste tu cuerpo,
más el nivel se te fue de contexto.
Nos retiramos cuando las luces nos encendieron,
la materia gris que se estaba desvaneciendo.
Todo fue coronado por quien ya tú sabes,
ahora el mejor amigo del Albano
y de todos los que manejar saben.
En una noche, donde chochobital y papa cayo dormían
Atte.
HSQO
CIO ij
http://la-poesía.blogspot.com
En el día de
Entre rones y reagetones me destruí.
Una entrada simbólica, con un 8 de noviembre ví.
Las ninfas, amigas de mi amiga, me dejaron ahí.
A una su cuerpo conocí y, a la otra, su vicio percibí.
En casa Adobe, 250 años de aquello esperaban por mí.
La amistad en el carrete tiene un sabor de anís:
Mecánico y de meretriz.